Scam

Sergio Aído denuncia un presunto intento de estafa

C. Bielsa | 07/01/26
Sergio Aído denuncia un presunto intento de estafa
El asturiano señala a la cuenta @kirkmaltais tras una propuesta de entrevista que olía a scam y la comunidad aporta casos más duros: “en 10 minutos se fueron mis ahorros”.

Sergio Aído ha levantado la mano en X después de lo que describe como un presunto intento de estafa disfrazada de entrevista. 

Según contó el propio 'Petgaming', la cuenta @kirkmaltais (que a día de hoy ha sido desactivada) le envió un PDF con preguntas y le insistió para entrar en un enlace “sospechoso” para una videollamada. Cuando pidió verificaciones, dice, el interlocutor no pasó el filtro.

La historia, por cómo está montada, tiene manual de “phishing con traje y corbata”. Primero, el contacto: un perfil verificado en X, con nombre y bio de periodista (“Reporter @WSJ”) y una propuesta que suena legítima. Después, la carnaza: un archivo con preguntas llamado “Questions for Sergio Aido.pdf”, una promesa de entrevista de 30–45 minutos y una fecha cerrada sin demasiada fricción.

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El giro de guion llega cuando la supuesta llamada no es a través de Zoom, ni una aplicación estándar, sino un enlace externo presentado como “corp messenger”, con un “room id” incluido y un dominio que no pinta nada bien. En las capturas, Aído muestra incluso una comprobación de reputación del sitio calificándolo como sospechoso. Ahí el avilesino frena en seco: se niega a entrar y pide algo básico para cualquiera que haya visto dos timos en internet: una verificación simple del interlocutor.

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La respuesta, según se ve en la conversación, fue una huida hacia delante: que si “no podrás entrar bien desde el móvil”, que si “el audio será basura”, y un ofrecimiento de “pasaporte” o “mensaje desde el email business”, rematado con un “wsj.com” suelto como quien enseña una chapa esperando que cuente como credencial. Aído, sin comprarlo, lo deja claro: quiere una prueba directa (un vídeo diciendo su nombre y la fecha). Y ahí se termina la película.

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El aviso de Sergio no cayó en saco roto. El hilo ganó tracción porque otros reconocieron el mismo perfume. Monika Hrabec (@HeyMonia) explicó que también recibió la invitación para una supuesta entrevista del “Wall Street Journal” y que, al buscar al periodista, vio un perfil especializado en agricultura (artículos sobre frutas, verduras y ganado). Ese salto repentino al póker no le cuadró y lo marcó como red flag. Con el hilo de Aído y esa comprobación, concluyó: “ahora estoy bastante segura de que era una estafa”.

 

 

Y luego apareció Alex Theologis, que apuntó que la jugada suele ir un paso más allá. Theologis lo resumió en una frase que vale oro: bien esquivado, porque “gracias a Dios querían que instalaras una app random”. Y añadió que estafas similares se han movido incluso por Zoom, casi siempre con el mismo pretexto: entrevista o business. Para respaldarlo, compartió dos hilos en X como ejemplos recientes (de @MehdiFarooq2 y @bax1337), insistiendo en el mensaje que lo resume todo: cuidado con unirse a videollamadas de desconocidos y, sobre todo, con instalar software porque te lo piden “para que funcione mejor”.

 

 

Ahí es donde el tema deja de ser “me la intentaron colar” y pasa a “esto ya está haciendo daño”. @MehdiFarooq2 contó un caso durísimo, concretamente el suyo: estaba preparando una Zoom call y, diez minutos después, dice que gran parte de sus ahorros habían desaparecido. Según su relato, el contacto venía de Telegram desde una cuenta de alguien conocido; minutos antes de la llamada le pidieron cambiar a “Zoom Business” por razones de cumplimiento y, al entrar sin audio, le indicaron “actualiza Zoom” para arreglarlo. Tras esa actualización, afirma que le drenaron varias wallets, que su portátil quedó comprometido y que después supo que la cuenta de su conocido había sido hackeada.

 

 

Y el testimonio de @bax1337 apunta al mismo molde: asegura que un grupo de atacantes le escribió por DM haciéndose pasar por periodista y que intentaron comprometerle en una Zoom call con un método “ya usado para robar millones”, añadiendo pruebas de la conversación y un mensaje de alerta para protegerse.

 

 

No es una estafa “nueva”, es una vieja con corbata nueva. Perfil creíble (a veces verificado), propuesta que apela al ego (entrevista), prisa (“entra ya”), cambio de plataforma (“nuestra herramienta”), y el remate: hacerte instalar o actualizar algo.

Aído hizo lo más útil que se puede hacer en estos casos: parar, no tocar el link y avisar. Porque en internet, como en la mesa, el spot que parece demasiado cómodo suele tener alguna trampa… y aquí la trampa no te cuesta una caja, te puede costar el bankroll completo.

Más allá del caso concreto, el episodio deja tres lecciones rápidas para la comunidad (y para cualquiera con un nombre público): desconfiar de enlaces raros aunque el perfil sea verificado, exigir verificación por un canal independiente (correo corporativo real y comprobable, no un “wsj.com” tirado al aire) y no abrir las puertas de par en par por prisa ni por ego: el timo perfecto siempre empieza sonando a halago.

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