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De jugar entre amigos al mayor torneo del planeta: así han evolucionado las WSOP

C. Bielsa | HACE 5 HORAS 40 MINUTOS
De jugar entre amigos al mayor torneo del planeta: así han evolucionado las WSOP
Desde el voto a mano alzada en 1970 hasta los 10 millones del campeón moderno: la historia de las WSOP se escribe con nombres propios.

Hablar de las World Series of Poker es hablar de leyendas. De pioneros que jugaban en una sola mesa en el downtown de Las Vegas y de campeones que hoy levantan millones ante audiencias globales.

Hoy el Main Event es sinónimo de 10.000 dólares de buy-in, miles de participantes, niveles de dos horas y el campeón del mundo levantando un brazalete ante las cámaras de todo el planeta. Pero no siempre fue así. Su historia es una transformación constante que explica cómo el poker pasó de una reunión casi clandestina a convertirse en un fenómeno mundial.

Desde 1970, el Main Event ha coronado al campeón del mundo. Y hoy, en Poker-Red, hacemos un repaso a la evolución de las World Series of Poker y a todos sus campeones.

1970: cuando el campeón se elegía a mano alzada

A día de hoy las WSOP reúnen a miles de jugadores durante el verano en Las Vegas, pero no siempre fue así. 

El primer “Main Event” de 1970 ni siquiera fue un torneo tal y como lo entendemos hoy. En el Binion’s Horseshoe, un pequeño grupo de profesionales jugó partidas de cash y, al final, votaron quién había sido el mejor. El elegido fue Johnny Moss, pero para elegirlo hubo que recurrir a un segundo voto. 

En esa primera edición todos se votaron a sí mismos, por lo que hicieron una segunda votación para elegir quien fue el segundo mejor. Ahí salió ganador Johnny Moss.

En 1971 llegó el primer gran cambio estructural: se estableció el formato freezeout y el sistema winner takes all. El campeón se llevaba todo. Sin premios para el segundo. Solo participaron seis jugadores a razón de 5.000 $ cada uno. Johnny Moss repitió triunfo, aunque esta vez sin votos.

Sin saberlo, ese iba a ser el nacimiento de las WSOP prácticamente como las conocemos ahora.

Johnny Moss (izquierda), Becky Binion (centro) y Puggy Pearson (derecha)

 

Años 70 y 80: consolidación y nacimiento del brazalete

En 1972 las WSOP introdujeron nuevos cambios, como el aumento del buy-in a 10.000 $. Por primera vez en la historia entraron en premios tres jugadores; fueron Amarillo Slim, Puggy Pearson y Doyle Brunson. Eso sí, no fue por ningún cambio, sino mediante un pacto por el que se repartieron los 80.000 $ del prize pool entre ellos. 32.500 $ para Puggy y Doyle y 15.000 $ para Amarillo Slim, que es quien figura como campeón.


Hasta 1976 se mantuvo intacto el formato, pero en ese año llegó lo que a día de hoy todo jugador de poker sueña con conseguir. Se introdujo el brazalete WSOP como trofeo oficial, convirtiéndose con el tiempo en el objeto más codiciado del poker.

Poco a poco, el modelo de premios se expandió: dejaron atrás el winner takes all y, a partir de 1978 comenzaron a pagarse más posiciones. El evento empezaba a parecerse a un torneo moderno.

El Main Event seguía siendo pequeño: durante años apenas llenaba una mesa o dos. Figuras como Doyle Brunson y Stu Ungar dominaron una era donde el torneo era casi territorio exclusivo de profesionales estadounidenses.


Años 90: crecimiento y salto internacional

Durante la década de los 90 el Main Event dejó definitivamente de ser un territorio casi exclusivo de profesionales estadounidenses. El field empezó a crecer año tras año de forma constante, aún lejos de las cifras masivas de los 2000, pero ya con una clara tendencia ascendente.

Si en los 80 el torneo reunía a poco más de un centenar de jugadores, en los 90 comenzó a estabilizarse en cifras cercanas a los 200-400 participantes, un salto considerable para la época. El Main Event ya no era simplemente “el torneo grande del verano”: empezaba a consolidarse como el campeonato mundial de poker.

El cambio más significativo fue geográfico. Cada vez más europeos y jugadores internacionales cruzaban el Atlántico para competir en Las Vegas. La victoria del español Carlos Mortensen llegaría en 2001, pero la apertura real empezó a gestarse en esa década previa, cuando el poker televisado y las revistas especializadas comenzaron a amplificar la mitología del evento.

En 1989, justo en el umbral de esa transformación, un joven Phil Hellmuth derrotó nada menos que a Johnny Chan en el heads-up. Con 24 años, se convirtió en el campeón más joven de la historia hasta ese momento. Aquella victoria no solo cambió su carrera: simbolizó el relevo generacional.


Por primera vez, el campeón no era un veterano curtido en los cash games de Texas, sino un jugador joven, ambicioso y mediático. Hellmuth, con su personalidad explosiva, ayudó a que el Main Event empezara a construir algo más que resultados: personajes.

En los 90 también se consolidó la estructura moderna de premios, con más posiciones pagadas y mayor profundidad en los payouts. El torneo se profesionalizó en organización, cobertura y estructura. Las retransmisiones televisivas comenzaron a ganar espacio, preparando el terreno para la explosión que llegaría una década después.

Fue una etapa de transición silenciosa pero decisiva: sin el crecimiento orgánico y la apertura internacional de los 90, el “boom” de 2003 no habría tenido el mismo impacto.

El Main Event ya no era una partida privada: era el campeonato del mundo.

2003: el “efecto Moneymaker”

La victoria de Chris Moneymaker en 2003 cambió por completo la percepción mundial del poker.

Clasificado online tras ganar un satélite de bajo coste -muy lejos de los 10.000 $ del buy-in-, Moneymaker llegó a Las Vegas como un auténtico desconocido y terminó imponiéndose a una mesa final plagada de jugadores experimentados, culminando su hazaña al derrotar en el heads-up a Sammy Farha. Su premio de 2.500.000 dólares fue histórico, pero lo verdaderamente trascendente fue el relato que se construyó alrededor de aquella victoria.

Hasta entonces, el Main Event era visto como un torneo de élite, dominado por profesionales curtidos en partidas de cash de alto nivel. Moneymaker rompió esa narrativa de un plumazo. Representaba al jugador común, al aficionado que jugaba desde casa y que, gracias al poker online, podía soñar con medirse contra los mejores. Su apellido -demasiado perfecto para la historia- y la retransmisión televisiva con cartas descubiertas amplificaron el impacto. 

Por primera vez, el espectador no solo veía a gente apostando: entendían las decisiones, leían los faroles y vivían la tensión.

El crecimiento fue inmediato. En 2003 participaron 839 jugadores; en 2004 la cifra se disparó hasta 2.576; en 2005 superó los 5.600; y en 2006 alcanzó los 8.773 inscritos. En apenas tres años el torneo se multiplicó por diez. Las instalaciones originales quedaron pequeñas y las WSOP tuvieron que trasladarse al Rio para poder absorber el aluvión de participantes.

Aquel fenómeno, conocido desde entonces como el “efecto Moneymaker”, marcó el inicio del boom del poker moderno. Aumentaron los premios, se internacionalizó aún más el field, crecieron los patrocinios y el Main Event pasó de ser el torneo más prestigioso del verano a convertirse en un acontecimiento global seguido en todo el mundo. 

El mensaje que dejó 2003 fue tan potente como simple: el campeonato del mundo estaba al alcance de cualquiera que se atreviera a intentarlo.


2008–2016: la era del “November Nine”

Entre 2008 y 2016, las WSOP dieron uno de los giros más discutidos -y más influyentes- de la historia del Main Event con la implantación del “November Nine”. La idea era simple y muy televisiva: una vez quedaban nueve jugadores en julio, el torneo se congelaba y la mesa final se jugaba meses después, normalmente en noviembre, en un escenario mucho más preparado para la retransmisión televisiva.

El objetivo era claro:

  • Construir perfiles de los finalistas.

  • Generar expectativa.

  • Multiplicar el impacto mediático.

El cambio respondía a una necesidad clara de la época: el boom ya estaba en marcha, el Main Event era gigantesco y la organización quería que el desenlace no quedara sepultado por el cansancio del propio festival. Con la pausa, los medios podían conocer a los finalistas, contar sus historias y construir un relato que llevase al gran público hasta la gran noche definitiva. 

Para los jugadores también suponía un terremoto: pasaban de jugar bajo presión diaria a convivir durante meses con la etiqueta de “finalista del Main Event”, con tiempo para cerrar patrocinios, organizar viajes, preparar equipos de apoyo y -aunque fuera imposible replicar condiciones reales- estudiar rivales y escenarios.


El formato, sin embargo, siempre tuvo doble filo. Por un lado, disparó la producción televisiva y convirtió la mesa final en un evento casi independiente; por otro, muchos puristas criticaron que rompía el ritmo competitivo y que esa espera alteraba la naturaleza “maratón” del Main Event. Aun así, la fórmula marcó una era y dejó imágenes icónicas: nueve stacks congelados, meses de debate y una final convertida en espectáculo mundial.

En 2017 las WSOP dieron marcha atrás y volvieron al desenlace inmediato, con la mesa final jugándose sin ese gran parón, buscando recuperar continuidad y sensación de torneo “puro”. Lo que hace especialmente jugoso el debate de 2026 es precisamente esto: después de casi una década en formato tradicional, vuelve a asomarse la posibilidad de una pausa -quizá más corta- que recuperaría parte de aquel espíritu.

2020: pandemia y un Main Event híbrido

La irrupción del COVID-19 obligó a cancelar, por primera vez en medio siglo, las WSOP como las conocemos tradicionalmente en Las Vegas. El Main Event no desapareció, pero se transformó por completo. En lugar de un único torneo masivo en el Strip, se organizó una edición híbrida, con fases online y finales presenciales reducidas.

El campeonato se dividió en dos grandes bloques: un torneo online internacional en la plataforma de GGPoker y otro para jugadores estadounidenses a través de WSOP.com. Cada uno coronó a su propio finalista, que posteriormente disputaron un heads-up presencial en Las Vegas por el título absoluto y un premio adicional.

El ganador oficial fue Damian Salas, que derrotó a Joseph Hebert en ese enfrentamiento final y se proclamó campeón del mundo 2020. Aunque el formato fue excepcional y el field incomparable al de otros años, el brazalete se mantuvo como oficial, preservando la continuidad histórica del torneo.


Fue, sin duda, la edición más atípica de la historia del Main Event: sin miles de jugadores compartiendo sala, sin maratón presencial de dos semanas y con un desenlace condicionado por restricciones sanitarias globales. 

Sin embargo, incluso en circunstancias extraordinarias, el campeonato no se interrumpió. Esa resiliencia reforzó la idea de que el Main Event, más que un torneo concreto, es una institución que encuentra la forma de sobrevivir a cualquier contexto.

Una historia que sigue creciendo

Más de cinco décadas después, las WSOP siguen construyendo su mitología verano tras verano. Cada nuevo campeón no solo gana un brazalete: se suma a una lista que define la historia misma del poker. 

Y lo inevitable es pensar en lo que viene. Porque el próximo nombre en añadirse a esta tabla aún está por escribirse.

Campeones del Main Event (1970–2025)

El torneo más importante del planeta comenzó casi como una reunión privada. El primer campeón fue elegido por votación. Décadas después, miles de jugadores pagan 10.000 $ por sentarse en busca del mismo sueño.

De Johnny Moss a Michael Mizrachi, pasando por mitos como Doyle Brunson, Stu Ungar, Phil Hellmuth o el boom provocado por Chris Moneymaker, cada campeón marcó una era. Y hoy vamos a recordarlos a todos.

Lista completa de campeones
Año Campeón
1970 Johnny Moss
1971 Johnny Moss
1972 Thomas Preston
1973 Walter Pearson
1974 Johnny Moss
1975 Brian Roberts
1976 Doyle Brunson
1977 Doyle Brunson
1978 Bobby Baldwin
1979 Hal Fowler
1980 Stu Ungar
1981 Stu Ungar
1982 Jack Straus
1983 Tom McEvoy
1984 Jack Keller
1985 Bill Smith
1986 Berry Johnston
1987 Johnny Chan
1988 Johnny Chan
1989 Phil Hellmuth
1990 Mansour Matloubi
1991 Brad Daugherty
1992 Hamid Dastmalchi
1993 Jim Bechtel
1994 Russ Hamilton
1995 Dan Harrington
1996 Huck Seed
1997 Stu Ungar
1998 Scotty Nguyen
1999 Noel Furlong
2000 Chris Ferguson
2001 Carlos Mortensen
2002 Robert Varkonyi
2003 Chris Moneymaker
2004 Greg Raymer
2005 Joe Hachem
2006 Jamie Gold
2007 Jerry Yang
2008 Peter Eastgate
2009 Joe Cada
2010 Jonathan Duhamel
2011 Pius Heinz
2012 Greg Merson
2013 Ryan Riess
2014 Martin Jacobson
2015 Joe McKeehen
2016 Qui Nguyen
2017 Scott Blumstein
2018 John Cynn
2019 Hossein Ensan
2020 Damian Salas
2021 Koray Aldemir
2022 Espen Jorstad
2023 Daniel Weinman
2024 Jonathan Tamayo
2025 Michael Mizrachi

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